Textiles en saneamientos: revertiendo el problema

SUMARIO

La acumulación de toallitas y otros tejidos arrojados al inodoro, continúa ocasionando problemas de funcionamiento en las Instalaciones Públicas de Saneamiento (IPS), generando importantes sobrecostes de explotación y mantenimiento (AEAS estima un coste del tratamiento de estos residuos entre cuatro y seis euros, por persona y año). Los gestores de los sistemas de saneamiento, poco pueden hacer para evitar que los ciudadanos sigan arrojando estas toallitas al WC. Se trata de un problema de consumo, que debería ser corregido en origen. La realización de campañas informativas, y de concienciación entre la población, se antojan como un recurso eficiente, para que los usuarios sean conscientes de los perjuicios generados, al desechar estos productos a través de los sanitarios.
En septiembre de 2016, se inició una campaña de posicionamiento del Sector Internacional del Agua, en relación a este asunto. La campaña iba dirigida a organizaciones y entidades operadoras de aguas residuales, con el objetivo de evitar, o minimizar los problemas medioambientales y económicos, provocados por las obstrucciones de toallitas, y los daños ocasionados en los equipos de las redes de alcantarillado, y estaciones depuradoras. Hasta la fecha, más de 313 entidades operadoras y asociaciones medioambientales de un total de 25 países se han adherido a la firma de esta Declaración. Lo cual demuestra la preocupación del sector a nivel internacional, y la aceptación unánime a que este residuo no debe eliminarse a través de las redes de saneamiento.
Algunos de los fabricantes de toallitas con los cuales hemos contactado, han mostrado su colaboración para buscar salidas al vacío legal que encontramos en el uso de textos, y simbología que figura en el etiquetado de los envases. La composición de las toallitas varía según las marcas, y evidentemente, todas las calidades no presentan el mismo grado de disgregación, y biodegradación. Se hace necesario establecer mecanismos de certificación, o criterios de acreditación efectivos, que limiten a las marcas utilizar logos y mensajes indicando que sus productos pueden ser arrojados al inodoro, sin ensayos o test de degradación del producto que hayan sido consensuados con el sector del agua.
Para mitigar el problema, resulta primordial el desarrollo de una Norma, en la cual se establezcan los protocolos de ensayos eficientes, y la composición aceptable para las toallitas realmente degradables en los sistemas de saneamiento. La falta de consenso a nivel internacional, entre los fabricantes de toallitas y los operadores del ciclo urbano del agua, para el desarrollo de este estándar, Norma ISO, ha propiciado que en algunos países se comience a legislar atendiendo a criterios técnicos, estudios ya desarrollados, e incidencias acaecidas en las redes de saneamiento.
En nuestro país, recientemente se ha constituido en la Asociación Española de Normalización, AENOR, un grupo de trabajo sobre Productos Desechables por el Inodoro. El objetivo es elaborar una norma UNE, aplicable a productos comercializados en España, en la cual se determinen los criterios a cumplir por las toallitas
susceptibles de ser desechadas por el inodoro “flushables”, y poder ser etiquetadas como “degradables”. Esta iniciativa, en la cual está presente AEAS, entendemos pude abrir la puerta a la regulación demandada.